QUÉ
ES LA LITERATURA INFANTIL
REFUGIO-VENTANA-LITERATURA-INFANTIL-TRATAMIENTO-PLACER-ARTE-MEDIACIÓN-REDES-SOÑAR
La última vez que respondí esa
pregunta volé hasta mi más tierna infancia, al momento en que comencé a descubrir
las letras y significados y mencionaba a mis padres como mediadores en ese
proceso. Luego de leer y escuchar el
trabajo de Lluch, Rosell y Bodoc, vuelvo a mi infancia, pero curiosamente
cambia mi perspectiva o, mejor dicho, se profundiza esa perspectiva.
Creí en un momento que la
literatura había sido una ventana al mundo, pero debo reconocer, que en el
fondo fue un refugio. Crecí en dictadura, en un núcleo familiar de oposición,
pero con parientes pinochetistas, discursos cruzados, opuestos, ambiguos a
veces…¿Qué hacer? La literatura fue la respuesta, fue la respuesta al miedo, al
miedo, tan real en esa época, de perder a mis padres y a la incomodidad de no
poder decir qué sucedía, pues no era bien visto. La lectura me hizo olvidar
esos temores y, volando a otros mundos, en realidad me refugiaba de éste. Fui
una asilada en los mundos literarios y debe ser por eso que hoy me encuentro
aquí.
Literatura infantil, hecha para
niños, ¿existe? Me da un poco de pudor hacer esa pregunta, claro que existe, lo
dice claramente G. Lluch en su entrevista: “es una obviedad”. La literatura infantil
existe y es un “arte” como dice Liliana
Bodoc, al igual que la literatura para adultos.
La pregunta es entonces ¿cómo es
esa literatura infantil? y la respuesta la encontré en Rossell, quien no centra
la particularidad de la literatura infantil en su temática, o en sus
personajes; los temas de la literatura infantil son los mismos de la literatura
de adultos. Lo que cambia es el “tratamiento” de esos temas, la forma en que se
abordan, considerando las particularidades
interpretativas de los niños.
Y tal vez es esto lo que me
sedujo. La literatura infantil me atrajo por su forma, esos autores lograron
despertar en mí el gusto y la pasión por leer, la adicción por leer. No
cualquiera puede escribir literatura infantil, es justamente esa sensibilidad,
esa capacidad de despertar en el otro, y no en cualquier otro, en UN NIÑO, el
placer por la lectura lo que la hace particular. Esa capacidad generadora sólo
la tiene la literatura infantil.
¿Mediadora? Sí, mediadora, pero ¿Cómo?,
nuevamente es la forma en que abordamos las cosas lo que hace la diferencia.
¿Haciendo más de lo mismo? No lo creo. Desde mi punto de vista creo que nuestro rol como mediadores está en, por un lado fortalecer vínculos y redes que nos permitan estar actualizados en
el tema de la LIJ, y por otro en la creación de actividades lo suficientemente
realistas y soñadoras al mismo tiempo que nos lleven a mediar entre el libro y
la niñez, de manera clara, fuerte y sostenida en el tiempo. De este modo
nuestros niños puedan, como dice Toquinho, lograr con esto “subir el muro” y “ver
su futuro con claridad”.
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