PLACER

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jueves, 15 de mayo de 2014

LA CENSURA ¿NO EXISTE? …


LA CENSURA ¿NO EXISTE? …

¿Censura en la literatura infantil? Quién lo diría. Existe, existió y lamentablemente al parecer va a seguir existiendo. Es cosa de ver como a veces nos hemos visto enfrentados a tribunales de padres, directivos y otros, al parecer muy legos en el tema, que determinan la legitimidad de los textos que “sus” niños pueden o no leer. 

Si hay algo común en la censura es esa mirada autoritaria, que en el fondo sólo refleja temor, temor a la divergencia, a la diferencia y a las ilimitadas posibilidades de la lectura. En realidad no es una torpeza, si lo que queremos es someter, lo mejor es someter desde niños. Enseñarles a no disentir a no pensar por sí mismos y a temer a la autoridad.

Al verlo así, podemos comprender la persecución a ciertos autores en tiempo de dictadura como a la escritora argentina Laura Devetach que vivió esta situación por su libro La Torre de cubos, registrada por Judith Gociol (2001)

  • La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude.

Increíble, que una escritora de literatura infantil sea perseguida y vista como un peligro para la estabilidad del gobierno, sí, del gobierno sino baste observar el Boletín N° 142 de julio 1979 del Ministerio de Cultura y Educación Argentina en el que se indican las razones por las que es censurada La Torre de Cubos 

  • Que del análisis de la obra " La Torre de Cubos", se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía , carencia de estímulos espirituales y trascendentes;
  • Que algunos de los cuentos-narraciones incluidos en el mencionado libro, atentan directamente al hecho formativo que debe presidir todo intento de comunicación, centrando su temática en los aspectos sociales como crítica a la organización del trabajo, la propiedad privada y al principio de autoridad enfrentando grupos sociales, raciales o económicos con base completamente materialista, como también cuestionando la vida familiar, distorsas (sic)y giros de mal gusto, la cual en vez de ayudar a construir, lleva a la destrucción de los valores tradicionales de nuestra cultura.

Afortunadamente el tiempo hizo justicia y hoy La planta de Bartolo y otros hermosos cuentos de Laura Devetach son leídos por miles de niños y niñas en el mundo.

Son muchos los libros que han sido censurados en la historia de la literatura infantil: desde el clásico Alicia en el País de las Maravillas, censurado en China por sus animales antropomorfizados, hasta Harry Potter por promover la brujería.

Pero esto no es nuevo, inevitablemente recuerdo una película o un libro (si lo leímos): El Nombre de la Rosa, donde se suceden una serie de asesinatos sólo para mantener oculto un objeto peligroso: UN LIBRO.

lunes, 5 de mayo de 2014

QUÉ ES LA LITERATURA INFANTIL

REFUGIO-VENTANA-LITERATURA-INFANTIL-TRATAMIENTO-PLACER-ARTE-MEDIACIÓN-REDES-SOÑAR
La última vez que respondí esa pregunta volé hasta mi más tierna infancia, al momento en que comencé a descubrir las letras y significados y mencionaba a mis padres como mediadores en ese proceso. Luego de leer  y escuchar el trabajo de Lluch, Rosell y Bodoc, vuelvo a mi infancia, pero curiosamente cambia mi perspectiva o, mejor dicho, se profundiza esa perspectiva.
Creí en un momento que la literatura había sido una ventana al mundo, pero debo reconocer, que en el fondo fue un refugio. Crecí en dictadura, en un núcleo familiar de oposición, pero con parientes pinochetistas, discursos cruzados, opuestos, ambiguos a veces…¿Qué hacer? La literatura fue la respuesta, fue la respuesta al miedo, al miedo, tan real en esa época, de perder a mis padres y a la incomodidad de no poder decir qué sucedía, pues no era bien visto. La lectura me hizo olvidar esos temores y, volando a otros mundos, en realidad me refugiaba de éste. Fui una asilada en los mundos literarios y debe ser por eso que hoy me encuentro aquí.
Literatura infantil, hecha para niños, ¿existe? Me da un poco de pudor hacer esa pregunta, claro que existe, lo dice claramente G. Lluch en su entrevista: “es una obviedad”. La literatura infantil existe y es un “arte”  como dice Liliana Bodoc, al igual que la literatura para adultos.
La pregunta es entonces ¿cómo es esa literatura infantil? y la respuesta la encontré en Rossell, quien no centra la particularidad de la literatura infantil en su temática, o en sus personajes; los temas de la literatura infantil son los mismos de la literatura de adultos. Lo que cambia es el “tratamiento” de esos temas, la forma en que se abordan, considerando las particularidades  interpretativas de los niños.
Y tal vez es esto lo que me sedujo. La literatura infantil me atrajo por su forma, esos autores lograron despertar en mí el gusto y la pasión por leer, la adicción por leer. No cualquiera puede escribir literatura infantil, es justamente esa sensibilidad, esa capacidad de despertar en el otro, y no en cualquier otro, en UN NIÑO, el placer por la lectura lo que la hace particular. Esa capacidad generadora sólo la tiene la literatura infantil.
¿Mediadora? Sí, mediadora, pero ¿Cómo?, nuevamente es la forma en que abordamos las cosas lo que hace la diferencia. ¿Haciendo más de lo mismo? No lo creo. Desde mi punto de vista creo que  nuestro rol como mediadores  está en, por un lado fortalecer vínculos y  redes que nos permitan estar actualizados en el tema de la LIJ, y por otro en la creación de actividades lo suficientemente realistas y soñadoras al mismo tiempo que nos lleven a mediar entre el libro y la niñez, de manera clara, fuerte y sostenida en el tiempo. De este modo nuestros niños puedan, como dice Toquinho, lograr con esto “subir el muro” y “ver su futuro con claridad”.